martes, 9 de junio de 2009

Reserva

Los vinos con guarda, denominados "reserva" no sirven, no tienen razón de ser. No porque el producto en si sea malo, sino porque no aportan nada significativamente importante al consumidor.

Que fueron guardados doce, quince, dieciocho meses no tiene ningún diferenciador, aun peor, tiene efectos nocivos sobre el resto de la línea de la marca ya que indican que es un vino mejor que el anterior -vinos más jóvenes-.

No así las excepciones que sí indican algo sobre el vino, denominaciones como "roble" le aportan algo significativo al producto porque pueden comunicar una curiosidad diferenciadora.

Atomización

Los mercados de vino son siempre altamente atomizados: muchas marcas, muchos productos, infinidad de ofertas.
Lo que representa un gran desafío para las empresas que quieren segmentar su mercado e identificar los consumidores meta.

La solución que se me ocurre a armar una segmentación de mercado es por precio para luego cruzarlas con expectativas de compra.
Esto es, segmentar, por ejemplo, entre A $5 y $9, entre B $12 y $17 y C $20 a $35. Los consumidores A pueden aspirar a productos de la categoría B como ideales, los B a los C y los C a los super C (+$40).

Por segmentación de precio sí se pueden establecer hábitos, constumbres, etc, para poder idear cómo satisfacer a los consumidores más plenamente.